viernes, 6 de abril de 2012

PASAJES

Es una semana muy ajetreada, aunque se supondría que debería ser para meditar, reevaluar nuestra vida buscar nuestro propósito...
Aún recuerdo que de pequeño en mi casa siempre le dimos mucha importancia a la Semana Santa, respetábamos cada momento. Siempre ayunábamos, cubríamos todas las imágenes que habían en casa y esperábamos hasta las tres de la tarde del viernes para poder almorzar, en casa reinaba el silencio porque guardábamos luto por el sacrificio de nuestro Señor. En fin hay muchas cosas que se me escapan pero no por eso son menos importantes.

En nuestra realidad estas celebraciones han cambiado, la Semana Santa se ha convertido en unas vacaciones cortas dentro de nuestra rutina diaria, esto no estaría mal de no ser por el hecho de que se han perdido algunas costumbres aunque creo que eso se debe a la comercialización excesiva en torno a esta celebración.

Las celebraciones en Lima se han vuelto muy frías, afortunadamente, todavía podemos encontrar al interior del país que hay mucha devoción que existe la fe, soportando y superando las desgracias de manera estoica. Nosotros los peruanos demostramos que existe realmente la unión no solo para las situaciones favorables sino para las más adversas como es el caso de los huaycos en Chosica y las inundaciones en nuestra selva, es así que nuestro Vía Crucis siempre tiene una luz de esperanza que cambia transformándose en un nuevo peldaño para la mejoría y el desarrollo de nuestra gente pero para eso debemos seguir esforzándonos y nunca olvidarnos que no somos únicos y que vivimos para servir.

En lo que queda de la semana deberíamos tratar de pensar si es que vivimos para servir o si en realidad nos importa lo que le pueda pasar a nuestro vecino. Nuestros antepasados trataban de vivir en armonía con toda clase de vida que los rodeaba sabían que cualquier acción tiene un impacto ya sea favorable como problemático, sabían que existía un ser superior dador de vida que se encargaba de juzgar, premiar y castigar.

Aprendamos y modifiquemos nuestros hábitos para el bien común y para poder encontrar esa felicidad que tanto añoramos. Respetemos, cuidemos y valoremos lo que nos rodea es lo esencial para mí ojala lo sea para ustedes.





lunes, 27 de febrero de 2012

El CONDENADO

Una pareja habia venido a una fiesta al pueblo. Esto era una quebrada; había un río, asi como en huamanga nosotros tenemos el río Alameda. El hombre y la mujer tenían que estar de regreso en la tarde. La mujer le decía al marido: "vamos ya, vamos ya. nuestros hijos deben estar llorando. Vamos ya". Después, el marido le dijo a su mujer: "Vamos pues".

Habían viajado medio mareados los dos, pero él estaba bien borracho. El hombre iba por el camino y su mujer lo seguía con su hijo amarrado con su qepi, en la espalda. El hombre volteó y le dijo a su mujer: "no le vas a hacer llorar al hijo". Y su mujer le respondió: "En vano estás hablando. Te haria caso si estuvieras en tu juicio".

Cuando estaba llendo, ya tarde, de un momento a otro el marido se cayó al suelo. La mujer dijo: "¡Mamá linda! ¡levántate, levántate!", y le jalaba los brazos para despertarlo. El marido no se movía pero empezo a roncar. El marido roncaba, kjsss, kjssss. La mujer decía: "¡Despiertate, despiertate!", pero él no despertaba, la mujer decía: "¿Qué cosa voy a hacer?" y seguía jalándolo par que se despertase, pero él no hacía caso. "¡Kjsss, kjsss!", seguía roncando el marido. La mujer dijo:  "ya es tarde, me puede suceder cualquier cosa", y seguía jalándolo para despertarlo.

Ya se veía el chuseq y venia un viento frío. La mujer dijo: "¿qué voy a hacer? Estaré a tu lado, no más. Ya es una hora fea". Pero el marido no se movía no hablaba; solo roncaba.

De repente se apareció un alma salvada, toda vestida de blanco. El alma y la muer empezaron a jalar al hombre que estaba dormido, pero no podian moverlo. El hombre seguía roncando, kjsss, kjsss. Ya escuchaban venir al condenado, como a media cuadra ya venía el condenado, arrastrando su cadena, challan, challan. El alma salvada le dijo a la mujer: "Tú ponte detras del camino. Y tu esposo que esté quieto, no más. Ya que no podemos moverlo dejemoslo así".

El condenado llegó, arrastrando su cadena, challan, challan. y se lo llevo al hombre, alma y cuerpo, todo. La mujer no vio cómo se lo había llevado el condenado a su marido porque tenía miedo y se había tapado los ojos. Al amanecer, se estaba yendo ya a su casa, sin su marido. Y miraba a todas partes y no encontraba a su marido. Por el camino de arriba vio, encima de un árbol. Y se veía tambien un excremento grande , de hombre. Pero el hombre no estaba. La mujer lloró y se fue a su casa. Sola nomas con su hijo regresó. Habrá avisado después a la familia, le habrán hecho su misa al quinto día, pues.


Cuento extraido del  libro "CUENTO POPULAR ANDINO", Tomo I, IADAP

miércoles, 22 de febrero de 2012

Rimanakuy: PABLUCHA

Rimanakuy: PABLUCHA: Pablucha (Paucartambo-Cuzco). Informante: Nilda de Villasante (40) En la region de Paucartambo hay muchos cuentos sobre el oso que , al...

PABLUCHA

Pablucha (Paucartambo-Cuzco). Informante: Nilda de Villasante (40)

En la region de Paucartambo hay muchos cuentos sobre el oso que , al mismo tiempo, es gente. Muchos llaman Pablucha. Dicen que estos Ukukus viven donde hay calabazas. La osa madre dice que se sube a una peña y desde allí suelta calabaza a sus ositos para hacerlos fuertes.
La gente dice que debe ser cierto que el oso roba a las doncellas, tienen un hijo, que luego mata a su padre.
Dicen que el cura criaba a un muchacho llamado Pablucha, pero como se portaba mal lo mandó al monte, con la idea de que se lo comerían las fieras. Pero Pablucha con su fuerza domó a varios "monte-cuchis" sobre cuyos lomos cargó harta leña y se la llevo al cura.

Ante el alboroto del pueblo, Pablucha le dijo al cura: "Papay, tu me has dicho que traiga leña y aqui tienes para todo el año". Nuevamente el muchacho se quedo con el cura.

Un día, en el campo Pablucha se enamoro de una pastora y se la llevó a una cueva, teniendo un hijo con ella. La gente dice que el niño salio igual a su padre, oso medio y medio gente.

Aqui en el Cuzco salen hombres disfrazados de osos en muchas fiestas, dicen que es para guardar el orden; para mí parece que salen mas para molestar a las chicas, especialmente solteras, a las que muchas veces les levantan las polleras y se las llevan cargando mientras la gente ríe.

A mí me llevaron muchas veces a la fiesta del Qoyllorriti, pero mis padres me cuidaban mucho porque tenían miedo de que me roben, pero yo ya no creo en eso.


*Extraido  del libro "Cien Temas del Folklor Peruano" - Vivanco Guerra, Alejandro.