Es una semana muy ajetreada, aunque se supondría que debería ser para meditar, reevaluar nuestra vida buscar nuestro propósito...
Aún recuerdo que de pequeño en mi casa siempre le dimos mucha importancia a la Semana Santa, respetábamos cada momento. Siempre ayunábamos, cubríamos todas las imágenes que habían en casa y esperábamos hasta las tres de la tarde del viernes para poder almorzar, en casa reinaba el silencio porque guardábamos luto por el sacrificio de nuestro Señor. En fin hay muchas cosas que se me escapan pero no por eso son menos importantes.
En nuestra realidad estas celebraciones han cambiado, la Semana Santa se ha convertido en unas vacaciones cortas dentro de nuestra rutina diaria, esto no estaría mal de no ser por el hecho de que se han perdido algunas costumbres aunque creo que eso se debe a la comercialización excesiva en torno a esta celebración.
Las celebraciones en Lima se han vuelto muy frías, afortunadamente, todavía podemos encontrar al interior del país que hay mucha devoción que existe la fe, soportando y superando las desgracias de manera estoica. Nosotros los peruanos demostramos que existe realmente la unión no solo para las situaciones favorables sino para las más adversas como es el caso de los huaycos en Chosica y las inundaciones en nuestra selva, es así que nuestro Vía Crucis siempre tiene una luz de esperanza que cambia transformándose en un nuevo peldaño para la mejoría y el desarrollo de nuestra gente pero para eso debemos seguir esforzándonos y nunca olvidarnos que no somos únicos y que vivimos para servir.
En lo que queda de la semana deberíamos tratar de pensar si es que vivimos para servir o si en realidad nos importa lo que le pueda pasar a nuestro vecino. Nuestros antepasados trataban de vivir en armonía con toda clase de vida que los rodeaba sabían que cualquier acción tiene un impacto ya sea favorable como problemático, sabían que existía un ser superior dador de vida que se encargaba de juzgar, premiar y castigar.
Aprendamos y modifiquemos nuestros hábitos para el bien común y para poder encontrar esa felicidad que tanto añoramos. Respetemos, cuidemos y valoremos lo que nos rodea es lo esencial para mí ojala lo sea para ustedes.